¿Qué nos enseña Santa Teresita?

lunes, 24 de mayo de 2010

  1. Nos enseña un camino para llegar a Dios: la sencillez de alma. Hacer por amor a Dios nuestras labores de todos los días. Tener detalles de amor con los que nos rodean. Esta es la “grandeza” de Santa Teresita. Decía: “Quiero pasar mi cielo haciendo el bien en la tierra.”El secreto es reconocer nuestra pequeñez ante Dios, nuestro Padre. Tener una actitud de niño al amar a Dios, es decir, amarlo con simplicidad, con confianza absoluta, con humildad sirvendo a los demás. Esto es a lo que ella llama su “caminito”. Es el camino de la infancia espiritual, un camino de confianza y entrega absoluta a Dios.
  2. Nos enseña a servir a los demás con amor y perfección viendo en ellos a Jesús. Toda su vida fue de servicio a los demás. Ser mejores cada día con los demás en los detalles de todos los días.
  3. Nos enseña a tener paciencia ante las dificultades de la vida. Su enfermedad requirió de mucha paciencia y aceptación. Sólo estando cerca de Dios el sufrimiento se hace dulce.
  4. Nos enseña a tener sentido del humor ante lo inevitable. Dicen que durante la meditación en el convento, una de las hermanas agitaba su rosario y esto irritaba a Santa Teresita. Decidió entonces en lugar de tratar de no oir nada, escuchar este ruido como si fuera una música preciosa. En nuestras vidas hay situaciones o acciones de los demás que nos molestan y que no podemos evitar. Debemos aprender a reirnos de éstas, a disfrutarlas por que nos dan la oportunidad de ofrecer algo a Dios.
  5. Nos enseña que podemos vivir nuestro cielo en la tierra haciendo el bien a los que nos rodean. Actuar con bondad siempre, buscando lo mejor para los demás. Esta es una manera de alcanzar el cielo.
  6. Nos enseña a ser sencillos como niños para llegar a Dios. Orar con confianza, con simplicidad. Sentirnos pequeños ante Dios nuestro Padre.

Una nueva flor en su jardín

sábado, 22 de mayo de 2010

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Un día el Señor quiso una nueva flor en su jardín.
Quiso, tal vez, iluminar la humanidad.
Quiso dulzura, niñez y bondad,
para un mundo que parecía ser más vil.

La flor nació, de brote simple a rosa y luz,
cual lluvia eterna de caricia celestial.
Fue grandiosa en su humildad
y su perfume inundó la hermosa imagen de Jesús.

Don preciado, con velo carmelita,
floreciste bella y fuerte en caminito espiritual.
Elegiste a Jesús, tierno Niño y Santa Faz,
lucero de tu vida, santa niña Teresita.

Matías Macagno
~

Oración para pedir la rosa

miércoles, 19 de mayo de 2010


"Oh, Teresita del Niño Jesús, por favor junta
una rosa de los jardines celestiales y
envíamela como mensaje de amor.
Florecita de Jesús, pedile hoy a Dios que me
alcance las gracias que yo ahora pongo con
confianza en tus manos.

(Pedir la gracia)

Santa Teresita, ayúdame a creer siempre
-como tú lo hiciste- en el gran Amor que
Dios me tiene, de modo que yo pueda imitar
Tu caminito cada día."

Amén.

Las sacristanas del Carmelo

Poesía de santa Teresita del Niño Jesús (PN40). - Fecha: principio de noviembre de 1896. - Compuesta para: sor María Filomena de Jesús, a petición suya, y las demás sacristanas.

Es nuestro dulce oficio aquí en la tierra
preparar las ofrendas del altar:
del santo sacrificio el pan y el vino
que el "cielo" aquí abajo encarnarán.

El cielo, ¡oh misterio soberano!,
se nos oculta en el humilde pan;
porque el cielo es Jesús, que, íntegro y vivo,
cada día nos viene a visitar.

Ni las reinas de nuestro pobre mundo
nos son iguales en felicidad,
porque es una oración nuestro trabajo
que a Dios nos une en honda intimidad.

Los más grandes honores de este mundo
no se le pueden a éste comparar:
la paz celeste y el dulzor profundo
que nos hace Jesús saborear.

Pero sentimos una santa envidia
de esa humilde labor de nuestras manos:
de cada pequeñita y blanca hostia
que velará a Jesús, Cordero manso.

Mas su divino amor nos ha elegido,
quiere ser nuestro Amigo y nuestro Esposo.
También somos nosotras hostias vivas
que quiere convertir en Sí, amoroso.

¡Oh, sublime misión del sacerdote,
también en misión nuestra te conviertes!
Por el divino Maestro transformadas,
Jesús en nuestros pasos anda siempre.

Debemos ayudar a los apóstoles
con nuestras oraciones, nuestro amor.
Sus campos de combate son los nuestros,
y debemos luchar de sol a sol.

¡Que el buen Dios escondido en el sagrario,
también latente en nuestros corazones,
a nuestra voz -¡grandísimo milagro!-
su perdón dé a los pobres pecadores!

Nuestra felicidad y nuestra gloria
es por Jesús sufrir y trabajar.
El copón es su cielo, ¡que nosotras
queremos de elegidos cumular...!
 
Teresita Carmelita. Design by Pocket