¿Dónde está Jesús...?

lunes, 11 de octubre de 2010

En lo pequeño se esconde lo inmensamente inmenso.
En lo pequeño... en lo pequeño está Jesús.
Un beso.
Matías.

El Sol del Amor

domingo, 3 de octubre de 2010

Volaré
hacia el Sol
del Amor
con tus ALAS!!!

Carta 257 a Leonia

jueves, 22 de julio de 2010

J.M.J.T.
Jesús + 17 de julio de 1897
Querida Leonia:
Me siento feliz de poder conversar contigo una vez más. Hace unos días no pensaba volver a tener ya este consuelo en la tierra, pero parece que Dios quiere prolongar un poco más mi destierro. No me aflijo por ello, pues no quisiera entrar en el cielo ni un minuto antes por mi propia voluntad. La única felicidad que hay en la tierra es esforzarnos por encontrar siempre deliciosa la porción que Jesús nos ofrece, y la tuya es muy bella, querida hermanita: si quieres ser santa, a ti te resultará muy fácil, pues en lo hondo de tu corazón el mundo no es nada para ti. Tú puedes, por tanto, igual que nosotras, ocuparte de «la única cosa necesaria", es decir, que, aún entregándote con entusiasmo a las obras exteriores, tu único objetivo sea: agradar a Jesús y unirte más íntimamente a él.
Quieres que en el cielo ruegue por ti al Sagrado Corazón. Puedes estar segura de que no me olvidaré de darle tus encargos y de pedirle encarecidamente todo lo que necesites para llegar a ser una gran santa.
Hasta Dios, hermana querida. Yo quisiera que el pensamiento de mi entrada en el cielo te llenase de alegría, ya que allí podré amarte todavía más.
Tu hermanita,
T. del Niño Jesús.
Ya te escribiré más despacio otra vez, ahora no puedo, pues el bebé necesita irse a dormir.

El Águila divina

sábado, 19 de junio de 2010

¡Oh, Verbo divino!, tú eres el Águila adorada que yo amo, la que atrae. Eres tú quien, precipitándote sobre la tierra del exilio, quisiste sufrir y morir a fin de atraer a las almas hasta el centro del Foco eterno de la Trinidad bienaventurada. Eres tú quien, remontándote hacia la Luz inaccesible que será ya para siempre tu morada, sigues viviendo en este valle de lágrimas, escondido bajo las apariencias de una blanca hostia...

Águila eterna, tú quieres alimentarme con tu sustancia divina, a mí, pobre e insignificante ser que volvería a la nada si tu mirada divina no me diese la vida a cada instante.

Jesús, déjame que te diga, en el exceso de mi gratitud, déjame, sí, que te diga que tu amor llega hasta la locura... ¿Cómo quieres que, ante esa locura, mi corazón no se lance hacia ti? ¿Cómo va a conocer límites mi confianza...?

Sí, ya sé que también los santos hicieron locuras por ti, que hicieron obras grandes porque ellos eran águilas...

Jesús, yo soy demasiado pequeña para hacer obras grandes..., y mi locura consiste en esperar que tu amor me acepte como víctima... Mi locura consiste en suplicar a las águilas mis hermanas que me obtengan la gracia de volar hacia el Sol del amor con las propias alas del Águila divina...

Durante todo el tiempo que tú quieras, Amado mío, tu pajarito seguirá sin fuerzas y sin alas, seguirá con los ojos fijos en ti. Quiere ser fascinado por tu mirada divina, quiere ser presa de tu amor...

Un día, así lo espero, Águila adorada, vendrás a buscar a tu pajarillo; y, remontándote con él hasta el Foco del amor, lo sumergirás por toda la eternidad en el ardiente Abismo de ese amor al que él se ofreció como víctima...

Santa Teresita. Historia de un alma.

Oración

martes, 1 de junio de 2010

Santa Teresita - Or 2 [Billete de su Profesión]

8 de septiembre de 1890

¡Oh Jesús, divino esposo mío!, que nunca pierda yo la segunda vestidura de mi bautismo. Llévame antes de que cometa la más leve falta voluntaria. Que nunca busque yo, y que nunca encuentre, cosa alguna fuera de ti; que las criaturas no sean nada para mí y que yo no sea nada para ellas, sino que tú, Jesús ¡lo seas todo...! Que las cosas de la tierra no lleguen nunca a turbar mi alma, y que nada turbe mi paz. Jesús, no te pido más que la paz, y también el amor, un amor infinito y sin más límites que tú mismo, un amor cuyo centro no sea yo sino tú, Jesús mío. Jesús, que yo muera mártir por ti, con el martirio del corazón o con el del cuerpo, o mejor con los dos... Concédeme cumplir mis votos con toda perfección, y hazme comprender cómo debe ser una esposa tuya. Haz que nunca sea yo una carga para la comunidad, sino que nadie se ocupe de mí, que me vea pisada y olvidada como un granito de arena tuyo, Jesús. Que se cumpla en mí perfectamente tu voluntad, y que yo llegue al lugar que tú has ido por delante a prepararme... Jesús, haz que yo salve muchas almas, que hoy no se condene ni una sola y que todas las almas del purgatorio alcancen la salvación... Jesús, perdóname si digo cosas que no debiera decir, sólo quiero alegrarte y consolarte.

¿Qué nos enseña Santa Teresita?

lunes, 24 de mayo de 2010

  1. Nos enseña un camino para llegar a Dios: la sencillez de alma. Hacer por amor a Dios nuestras labores de todos los días. Tener detalles de amor con los que nos rodean. Esta es la “grandeza” de Santa Teresita. Decía: “Quiero pasar mi cielo haciendo el bien en la tierra.”El secreto es reconocer nuestra pequeñez ante Dios, nuestro Padre. Tener una actitud de niño al amar a Dios, es decir, amarlo con simplicidad, con confianza absoluta, con humildad sirvendo a los demás. Esto es a lo que ella llama su “caminito”. Es el camino de la infancia espiritual, un camino de confianza y entrega absoluta a Dios.
  2. Nos enseña a servir a los demás con amor y perfección viendo en ellos a Jesús. Toda su vida fue de servicio a los demás. Ser mejores cada día con los demás en los detalles de todos los días.
  3. Nos enseña a tener paciencia ante las dificultades de la vida. Su enfermedad requirió de mucha paciencia y aceptación. Sólo estando cerca de Dios el sufrimiento se hace dulce.
  4. Nos enseña a tener sentido del humor ante lo inevitable. Dicen que durante la meditación en el convento, una de las hermanas agitaba su rosario y esto irritaba a Santa Teresita. Decidió entonces en lugar de tratar de no oir nada, escuchar este ruido como si fuera una música preciosa. En nuestras vidas hay situaciones o acciones de los demás que nos molestan y que no podemos evitar. Debemos aprender a reirnos de éstas, a disfrutarlas por que nos dan la oportunidad de ofrecer algo a Dios.
  5. Nos enseña que podemos vivir nuestro cielo en la tierra haciendo el bien a los que nos rodean. Actuar con bondad siempre, buscando lo mejor para los demás. Esta es una manera de alcanzar el cielo.
  6. Nos enseña a ser sencillos como niños para llegar a Dios. Orar con confianza, con simplicidad. Sentirnos pequeños ante Dios nuestro Padre.

Una nueva flor en su jardín

sábado, 22 de mayo de 2010

~

Un día el Señor quiso una nueva flor en su jardín.
Quiso, tal vez, iluminar la humanidad.
Quiso dulzura, niñez y bondad,
para un mundo que parecía ser más vil.

La flor nació, de brote simple a rosa y luz,
cual lluvia eterna de caricia celestial.
Fue grandiosa en su humildad
y su perfume inundó la hermosa imagen de Jesús.

Don preciado, con velo carmelita,
floreciste bella y fuerte en caminito espiritual.
Elegiste a Jesús, tierno Niño y Santa Faz,
lucero de tu vida, santa niña Teresita.

Matías Macagno
~

Oración para pedir la rosa

miércoles, 19 de mayo de 2010


"Oh, Teresita del Niño Jesús, por favor junta
una rosa de los jardines celestiales y
envíamela como mensaje de amor.
Florecita de Jesús, pedile hoy a Dios que me
alcance las gracias que yo ahora pongo con
confianza en tus manos.

(Pedir la gracia)

Santa Teresita, ayúdame a creer siempre
-como tú lo hiciste- en el gran Amor que
Dios me tiene, de modo que yo pueda imitar
Tu caminito cada día."

Amén.

Las sacristanas del Carmelo

Poesía de santa Teresita del Niño Jesús (PN40). - Fecha: principio de noviembre de 1896. - Compuesta para: sor María Filomena de Jesús, a petición suya, y las demás sacristanas.

Es nuestro dulce oficio aquí en la tierra
preparar las ofrendas del altar:
del santo sacrificio el pan y el vino
que el "cielo" aquí abajo encarnarán.

El cielo, ¡oh misterio soberano!,
se nos oculta en el humilde pan;
porque el cielo es Jesús, que, íntegro y vivo,
cada día nos viene a visitar.

Ni las reinas de nuestro pobre mundo
nos son iguales en felicidad,
porque es una oración nuestro trabajo
que a Dios nos une en honda intimidad.

Los más grandes honores de este mundo
no se le pueden a éste comparar:
la paz celeste y el dulzor profundo
que nos hace Jesús saborear.

Pero sentimos una santa envidia
de esa humilde labor de nuestras manos:
de cada pequeñita y blanca hostia
que velará a Jesús, Cordero manso.

Mas su divino amor nos ha elegido,
quiere ser nuestro Amigo y nuestro Esposo.
También somos nosotras hostias vivas
que quiere convertir en Sí, amoroso.

¡Oh, sublime misión del sacerdote,
también en misión nuestra te conviertes!
Por el divino Maestro transformadas,
Jesús en nuestros pasos anda siempre.

Debemos ayudar a los apóstoles
con nuestras oraciones, nuestro amor.
Sus campos de combate son los nuestros,
y debemos luchar de sol a sol.

¡Que el buen Dios escondido en el sagrario,
también latente en nuestros corazones,
a nuestra voz -¡grandísimo milagro!-
su perdón dé a los pobres pecadores!

Nuestra felicidad y nuestra gloria
es por Jesús sufrir y trabajar.
El copón es su cielo, ¡que nosotras
queremos de elegidos cumular...!
 
Teresita Carmelita. Design by Pocket