Bienvenida

jueves, 5 de septiembre de 2013

¡Muy buenos días!, y, ante todo, ¡¡¡FELIZ DÍA DE LA PRIMAVERA!!!

Elijo este día tan grato para dar inauguración a este modesto blog que creo con gran amor a mi querida hermana Teresita del Niño Jesús y de la Santa Faz.

En él podrán encontrar material diverso, desde poesías hasta escritos de ella misma, pasando por biografías, notas, comentarios, fotos, y demás información acerca de la santita.

Con mucho gusto, y bajo la intercesión de esta niña y de la Virgen de la Sonrisa, Madre de la Alegría, les regalo un fuerte abrazo a todos los peregrinos de esta web.

Teresita, carmelita

martes, 7 de mayo de 2013

 
Teresita, carmelita,
intercesora de mi vida junto a la santísima Virgen María,
perfuma mi vida con tus rosas de alegría,
ilumina mi camino en el andar del día a día,
amanezca en mí la nieve, blanca y pura sin medida,
cual tus votos, Teresita, aquel día de gran dicha,
accediendo a Dios Padre cada momento el alma mía.
Así sea.

Matías.

Morir de amor

domingo, 5 de febrero de 2012

Deseó morir de amor. En su poesía titulada Vivir de amor hay unas estrofas finales en las que se cambia el vivir por el morir: "Jesús, amarte es pérdida fecunda. Tuyos son mis perfumes para siempre. Cuando salga del mundo cantar quiero: 'Muero de amor'. ¡Morir de amor! ¡Dulcísimo martirio! Y es el martirio que sufrir deseo. Acordad, querubines, vuestra lira, pues se acerca ya el fin de mi destierro... ¡Oh divino Jesús! Haz realidad mi sueño. ¡Morir de amor! Morir de amor, es esta mi esperanza cuando mis ataduras se me rompan. Esa será, Dios mío, mi suma recompensa; no quiero otras riquezas ni otros bienes".
Este anhelo puesto en la cima de sus deseos era como el colmo o el sello supremo a toda su vida. Se le cumplió, efectivamente, muriendo así de hecho, como queda bien demostrado en los Procesos de su glorificación y en otros escritos de sus hermanas. El éxtasis final de su jornada terrena, éxtasis que duró el espacio de un credo, fue el punto exacto en que se realizó en ella lo que san Juan de la Cruz escribe de este final dichoso en ciertas almas y que Teresita había tenido siempre la convicción de que se le concedería.
Cada vez que leía esas páginas de su padre y maestro Juan de la Cruz se afianzaba mayormente en ese convencimiento. Cuenta su hermana Inés: "Me recordaba unas palabras de san Juan de la Cruz: rompe la tela de este dulce encuentro. Siempre he aplicado estas palabras a la  muerte de amorque deseo tener. El amor no gastará la tela de mi vida, sino que la romperá de repente. ¡Con qué ansia y qué consuelo he repetido desde los primeros días de mi vida religiosa estas otras palabras de san Juan de la Cruz!: 'Es gran negocio para el alma ejercitar en esta vida los actos de amor, porque consumándose en breve, no se detenga mucho acá o allá sin ver a Dios'".
En su lecho de muerte había dicho el 12 de julio: "Dios me ha hecho siempre desear lo que quería darme". No la iba a defraudar en este deseo supremo.
De cómo se llega a este tipo de muerte, alguien que escribió muy bien sobre las noches oscuras sanjuanistas en la vida de Teresa de Lisieux, escribió asimismo de un modo muy sugestivo sobre la muerte de amor de la Virgen María y opinaba que la muerte de nuestra Señora pudo perfectamente sobrevenirle porque el Señor quiso comunicarle la visión beatífica estando ella todavía en carne mortal. Esta comunicación era suficiente para hacerla morir, y morir de amor. ¿Sería así acaso la muerte de amor de Teresa de Lisieux? ¿Por habérsele manifestado ya sin velos el rostro de Dios en aquel éxtasis final? Lo creo muy posible.

Fuente: RODRÍGUEZ, J. V., Teresa de Lisieux la soñadora. Doctora para el tercer milenio, San Pablo, Madrid 1997, 91-92.

Reflexión con santa Teresita

sábado, 4 de febrero de 2012

Teresita se abandonó confiadamente a la bondad infinita de Dios; quería ser su "juguete". Es lo que Jesús nos pide: "El que no recibe el Reino como un niño, no entrará en él" (Lc 18,17).

Oremos
Padre nuestro, por intercesión de santa Teresita, te pedimos que derrames sobre nosotros una lluvia de gracias celestiales para que el amor anide en todos los corazones tal como fructificó en el de tu hija. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Teresita, regálame una rosa

sábado, 26 de marzo de 2011

Teresita, regálame una rosa, largo rato que la espero...
Perfuma mi vida con sus pétalos de amor.
Acaricia mi alma con el perfume del Señor.

Lluvia caiga sobre mí,
caricias celestiales y loas para ti,
otoños floreados con frescura primaveral,
mañanas con deseos de un feliz despertar.

Y cuando llegue, que no cese.
Que no cese tu mirada
puesta en mí, que soy nada.
Que no cese tu sonrisa,
que no deja que me aflija
en momentos sin Palabra.

Matías.

¿Dónde está Jesús...?

lunes, 11 de octubre de 2010

En lo pequeño se esconde lo inmensamente inmenso.
En lo pequeño... en lo pequeño está Jesús.
Un beso.
Matías.

El Sol del Amor

domingo, 3 de octubre de 2010

Volaré
hacia el Sol
del Amor
con tus ALAS!!!

Carta 257 a Leonia

jueves, 22 de julio de 2010

J.M.J.T.
Jesús + 17 de julio de 1897
Querida Leonia:
Me siento feliz de poder conversar contigo una vez más. Hace unos días no pensaba volver a tener ya este consuelo en la tierra, pero parece que Dios quiere prolongar un poco más mi destierro. No me aflijo por ello, pues no quisiera entrar en el cielo ni un minuto antes por mi propia voluntad. La única felicidad que hay en la tierra es esforzarnos por encontrar siempre deliciosa la porción que Jesús nos ofrece, y la tuya es muy bella, querida hermanita: si quieres ser santa, a ti te resultará muy fácil, pues en lo hondo de tu corazón el mundo no es nada para ti. Tú puedes, por tanto, igual que nosotras, ocuparte de «la única cosa necesaria", es decir, que, aún entregándote con entusiasmo a las obras exteriores, tu único objetivo sea: agradar a Jesús y unirte más íntimamente a él.
Quieres que en el cielo ruegue por ti al Sagrado Corazón. Puedes estar segura de que no me olvidaré de darle tus encargos y de pedirle encarecidamente todo lo que necesites para llegar a ser una gran santa.
Hasta Dios, hermana querida. Yo quisiera que el pensamiento de mi entrada en el cielo te llenase de alegría, ya que allí podré amarte todavía más.
Tu hermanita,
T. del Niño Jesús.
Ya te escribiré más despacio otra vez, ahora no puedo, pues el bebé necesita irse a dormir.

El Águila divina

sábado, 19 de junio de 2010

¡Oh, Verbo divino!, tú eres el Águila adorada que yo amo, la que atrae. Eres tú quien, precipitándote sobre la tierra del exilio, quisiste sufrir y morir a fin de atraer a las almas hasta el centro del Foco eterno de la Trinidad bienaventurada. Eres tú quien, remontándote hacia la Luz inaccesible que será ya para siempre tu morada, sigues viviendo en este valle de lágrimas, escondido bajo las apariencias de una blanca hostia...

Águila eterna, tú quieres alimentarme con tu sustancia divina, a mí, pobre e insignificante ser que volvería a la nada si tu mirada divina no me diese la vida a cada instante.

Jesús, déjame que te diga, en el exceso de mi gratitud, déjame, sí, que te diga que tu amor llega hasta la locura... ¿Cómo quieres que, ante esa locura, mi corazón no se lance hacia ti? ¿Cómo va a conocer límites mi confianza...?

Sí, ya sé que también los santos hicieron locuras por ti, que hicieron obras grandes porque ellos eran águilas...

Jesús, yo soy demasiado pequeña para hacer obras grandes..., y mi locura consiste en esperar que tu amor me acepte como víctima... Mi locura consiste en suplicar a las águilas mis hermanas que me obtengan la gracia de volar hacia el Sol del amor con las propias alas del Águila divina...

Durante todo el tiempo que tú quieras, Amado mío, tu pajarito seguirá sin fuerzas y sin alas, seguirá con los ojos fijos en ti. Quiere ser fascinado por tu mirada divina, quiere ser presa de tu amor...

Un día, así lo espero, Águila adorada, vendrás a buscar a tu pajarillo; y, remontándote con él hasta el Foco del amor, lo sumergirás por toda la eternidad en el ardiente Abismo de ese amor al que él se ofreció como víctima...

Santa Teresita. Historia de un alma.

Oración

martes, 1 de junio de 2010

Santa Teresita - Or 2 [Billete de su Profesión]

8 de septiembre de 1890

¡Oh Jesús, divino esposo mío!, que nunca pierda yo la segunda vestidura de mi bautismo. Llévame antes de que cometa la más leve falta voluntaria. Que nunca busque yo, y que nunca encuentre, cosa alguna fuera de ti; que las criaturas no sean nada para mí y que yo no sea nada para ellas, sino que tú, Jesús ¡lo seas todo...! Que las cosas de la tierra no lleguen nunca a turbar mi alma, y que nada turbe mi paz. Jesús, no te pido más que la paz, y también el amor, un amor infinito y sin más límites que tú mismo, un amor cuyo centro no sea yo sino tú, Jesús mío. Jesús, que yo muera mártir por ti, con el martirio del corazón o con el del cuerpo, o mejor con los dos... Concédeme cumplir mis votos con toda perfección, y hazme comprender cómo debe ser una esposa tuya. Haz que nunca sea yo una carga para la comunidad, sino que nadie se ocupe de mí, que me vea pisada y olvidada como un granito de arena tuyo, Jesús. Que se cumpla en mí perfectamente tu voluntad, y que yo llegue al lugar que tú has ido por delante a prepararme... Jesús, haz que yo salve muchas almas, que hoy no se condene ni una sola y que todas las almas del purgatorio alcancen la salvación... Jesús, perdóname si digo cosas que no debiera decir, sólo quiero alegrarte y consolarte.
 
Teresita Carmelita. Design by Pocket